El troleado RRS Sir David Attenborough a flote (Boaty Mcboatface)

En 2016, el Consejo de Investigación del Medio Ambiente de Reino Unido (NERC) decidió que era buena idea someter a consulta pública el nombre de su futuro barco de investigación, que iba a costar 300 millones de U$. La cosa se les fue de las manos y los ingleses votaron en masa por RSS Boaty McBoatface, propuesto por un locutor de radio de la BBC, que quedó en primer lugar, la opción de llamarlo Blas de Lezo, secundada por decenas de miles de españoles fue anulada en plena carrera. Al final, el NERC decidió frenar las votaciones y tirar abajo la propuesta por ser “ofensiva”, como premio de consolación un ROV del barco se le nombró Boaty Mcboatface.

En este país no tenemos esos problemas, a la Armada le sobran marinos destacados, los de Aduanas parecía que renacían de las cenizas pero no acaban de despegar, SASEMAR con las estrellas y arboladura tiene campo o puede sorprender por los cerros de Úbeda, los de verde, intentan ganarse la tradición naviera pero se empiezan a quedar cortos de ríos, el CSIC va corto de barcos y sobrado de ilustres investigadores, mientras que los de pesca han externalizado su flota sin imagen de marca salvo el gallardete.

A lo que íbamos, el buque de investigación polar más avanzado del Reino Unido, el RRS Sir David Attenborough, deja el astillero de Cammell Laird para realizar dos semanas de pruebas de mar. En noviembre, el astillero entregará formalmente el barco al Consejo de Investigación de Medio Ambiente. Operado por el British Antarctic Survey (BAS) el nuevo buque polar transformará la investigación del Reino Unido en las regiones polares. Sus misiones son críticas para entender y dar sentido al cambio climático y menos prosaicamente para acceder a una zona todavía no esquilmada.

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