Revisión de la Respuesta al derrame del Marathassa

Los canadienses, que a veces son unos cachondos mentales, han decidido hacer un estudio de cómo se coordinaron en una emergencia por contaminación marina en la Columbia Británica.

Muy en el estilo de sus vecinos del Sur, además de revisar su respuesta, donde comentan lo que les salió bien y lo que deben mejorar, lo han publicado para deleite de los trastornados que trabajamos en esto. Ojo, que no es el estudio de las causas que provocaron la contaminación o de los posibles errores de diseño o uso en un barco nuevo de trinca, sino la revisión de la respuesta a una emergencia.

Revisión independiente de la respuesta operacional al derrame del Marathassa (Eng)

En general toda British Columbia es preciosa, con un aire a Asturias pero con más ensenadas y aguas resguardadas que invitan navegar incluso cuando ya hace frio. Hay mucha fauna salvaje y salvo en verano un olor a madera quemada que alimenta, como no se ven incendios debe ser la que usan para las chimeneas. En fin, que aquello es un paraíso o por lo menos lo era hace unos años.

La ciudad principal es Vancouver y su puerto es uno de los más importantes del Pacifico Norte, en el límite de la línea fronteriza está el infecto cargadero de Roberts Bank y al Sur de la raya la entrada para el Puget Sound y Seattle, de hecho, al entrar en el Estrecho de Juan de Fuca, ¿quién sería este?, te fichan los americanos hasta torcer en Victoria. Allí se suele coger el Práctico que te deja en Vancouver o Roberts Bank.

De la tranquilidad de la zona dice mucho el enfado que se cogió una vez un práctico cuando entramos por allí con escape libre, según el Jefe se ganaba casi medio nudo, y el práctico nos recriminó por el ruido que hacíamos al meter timón y soplar las turbos, el incauto no sabía que al cuarto soplido teníamos un slow down o una caída de planta, su problema era que rompíamos la paz de la zona y había quejas de los lugareños respecto al paso de los barcos.

Pues en ese paraíso, a las 16:48 locales del miércoles 08 de abril 2015, el velero Hali observó un brillo oleoso en English Bay, la playa de Vancouver por el Oeste y lo comunicó al Canadian Coast Guard (CCG) que son los homólogos de Salvamento Marítimo de allí. Desde el centro de coordinación en la Guardia Costera Canadiense (CCG) se gestionó la respuesta y la operación de limpieza con el apoyo de otros departamentos federales y organizaciones gubernamentales y no gubernamentales.

marathassa

Inicialmente se identificó al granelero Marathassa, que estaba fondeado a la espera de cargar, como causante de la contaminación pero tanto su Capitán, como consignatarios y representantes negaron toda culpa o responsabilidad, ¡nos ha jodido!. Al día siguiente se pudo determinar que el derrame de IFO 380 procedía del combustible del barco y no les quedo más remedio que aceptar la culpa. Todavía no ha salido la investigación de las causas que también promete ser muy jugosa.

Tras tener conocimiento de la procedencia del derrame, el barco fue rodeado con una barrera. Las labores de recogida de hidrocarburo del mar concluyeron al cuarto día, mientras que si contamos la limpieza de la costa la operación se prolongó 16 días.

La incidencia de cara al público y a la salud fue mínima, en la mediática “Escala Pardela” se contabilizaron 20 aves manchadas y en la “Escala Tortuga” no hay documentada ninguna afección, los distintos bichos marinos escaparon sin mancharse, lo cual dice mucho sobre la buena selección natural que hay en esa zona.

En la parte de lo que les funcionó bien, está la activación por parte del Canadian Coast Guard del mando unificado y la satisfactoria integración de los demás cuerpos en él, y que según fue avanzando la emergencia, la integración y coordinación de los cuerpos fue cada vez mejor. Según se avanza en la lectura del informe, aquello debió de funcionar como el Rosario de la Aurora, pero parece firme la intención de implantarlo, así que lo enfatizan como cosa buena.

ICS

Ahí se acaba la parte positiva del informe, aunque hay que decir, que viendo los resultados de la operación, el balance es positivo, sin embargo, toda emergencia, ejercicio y plan tiene parte mejorable, así:

Se detecta que el Canadian Coast Guard debe mejorar sus protocolos de comunicación con sus “socios” para asegurar la precisión de las comunicaciones. Como consecuencia de una combinación de factores como la incertidumbre de los papeles y responsabilidades, la falta de comunicación, y las dificultades técnicas, se produjo un retraso en la respuesta inicial.

Inicialmente el CCG no tenía capacidad para establecer el puesto de mando del incidente en la zona, ni declarar el mando unificado, y eso que antes decían que era lo que funciono bien, el motivo que aduce el informe es que no tenían disponibles o con disponibilidad, técnicos suficientes de lucha contra la contaminación, (estaban en otra emergencia).

El Sistema de Mando de Incidentes está en su tercer año de cinco de implantación, con lo cual no hay pleno conocimiento sobre su funcionamiento y necesitó varios días hasta que el Mando Unificado alcanzó el ritmo de trabajo.

Al no establecerse inicialmente la gravedad del incidente, el aviso temprano a Ayuntamientos, y otros organismos oficiales se retrasó, aunque algunos fueron avisados informalmente y otros se enteraron por los medios de comunicación.

Si a veces compartir la información dentro de las misma organización es difícil, compartir una red informática común entre los distintos organismos participantes debe ser la leche, pero no debemos asombrarnos, estos tampoco lo consiguieron. El informe indica que no les fue posible debido a la existencia de múltiples plataformas, políticas protección de datos y protocolos incompatibles.

Los tiempos de los Planes de Respuesta aprobados para las distintas áreas se mostraron poco adecuados a la realidad o lentos, típico caqso donde el papel lo soporta todo, pero cuando las emergencias aprietan a alguno le salen los colores.

Se echó en falta la presencia física en la zona de un Director (técnico) de la Agencia de Medio Ambiente, esta figura debía ser la que tenía que liderar como asesor científico. ¡Qué raro! Tanto organigrama y sistema, pero si este pollo falla, la experiencia dice que a pie de playa sale más de un paisano experto en lo que haga falta.

El área de comunicaciones dicen que fue un reto, y por lo que parece no lo superaron, indican que el esfuerzo se focalizo en dar apoyo a los representes del gobierno frente a la prensa, en vez de asegurarse que los detalles de la operación llegasen a los distintos participantes y a los ciudadanos.

Otro punto interesante es que en el incidente parecía haber confusión entre algunos socios (CCG y Autoridad Portuaria de Vancouver) con respecto a las funciones y responsabilidades en la respuesta a derrames de petróleo en una zona portuaria.

Tras mostrarnos lo que es mejorable, la revisión de la respuesta se explaya con 25 recomendaciones en total, que van desde las comunicaciones o que se aclaren las responsabilidades y papeles de la Autoridad Portuaria de Vancouver y el Coast Guard, pasando por el entrenamiento, formación y cualificación de los participantes en la emergencia, redacción de planes, ejercicios o guías simplificadas de actuación para los externos.

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