El eslabón más débil

Hace más días, sin ser noticia de portada, ni afectarnos como la matanza de Madrid, la explosión de una bomba a bordo del Superferry 14 dejaba más de 100 muertos. Era en Filipinas y allí en los accidentes marítimos mueren por cientos; unas imágenes en algún telediario y a correr. Este atentado mostraba que los barcos también pueden ser un objetivo y con gran numero de víctimas

En 1990, el incendio del “Scandinavian Star” en el Skagerrak, se cobró la vida de 158 personas, aunque el caso no es comparable, demuestra la dificultad que puede tener una tripulación para hacer frente a una emergencia de gran magnitud sin la ayuda exterior.

En EEUU, tras su 11 de septiembre, los LNGs y LPGs, que son de los barcos más seguros y con menor índice de siniestrabilidad, navegan escoltados por barcos armados del CG y con amplias zonas de exclusión a su alrededor; recordar el revuelo que montó el “Gaz Poem” cerca de HongKong con su incendio fortuito en la sala de máquinas.

Recientes ataques a petroleros, como el “Limburg” o a incluso barcos de guerra como el “USS Cole”, muestran la facilidad con que cualquier descerebrado puede atentar contra un mercante.

En esta tesitura, la OTAN ha emitido una nota de prensa donde anuncia que extiende su plan antiterrorismo a todo el Mediterráneo, mientras, su comandante Johnson nos dice que el tráfico marítimo es el eslabón débil.

La IMO, a su vez, ha emitido otra nota de prensa, donde urge a la implantación del ISP, prevista para el 1 de Julio y que está trayendo de cabeza a mas de un puerto.

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