Mujeres y niños primero

El 26 de febrero de 1852, el transporte de tropas HMS BIRKENHEAD varó y se perdió en las proximidades de Danger Point, a unos 140 kilometros de Ciudad del Cabo, Sudáfrica.

El HMS BIRKENHEAD fue uno de los primeros barcos de la Royal Navy construidos con casco de hierro, inicialmente fue diseñado como una fragata propulsada por velas y ruedas de paletas. Sin embargo, antes de entrar en servicio, unas pruebas del Almirantazgo demostraron que la eficiencia de las hélices era muy superior a las paletas, así que viendo menoscabadas sus cualidades guerreras, le cambiaron su nombre inicial de HMS VULCAN y fue reconvertido en transporte de tropas. Renombrado en honor a la ciudad de Birkenhead, donde estaba el astillero de construcción, entró en servicio en 1845 conservando en su proa el mascaron de Vulcano con el brazo levantando el martillo.

En enero de 1852 partió de Portsmouth aparejado como un bergantín y llevando 200 civiles, la mayoría mujeres y niños, y 400 soldados para «apaciguar» (qué majos son los ingleses!) las revueltas de las tribus sudafricanas aunque los «cafres» tampoco debían ser unos angelitos precisamente.

Cerca de Danger Point, que por algo se llama así, acaban embarrancando en un bajo no cartografiado, quedando la proa en 3.7 metros de agua y la popa con 22 metros de fondo, la noche y el tiempo calmo no les permitió ver romper la mar hasta subirse a la piedra, tras dar atrás acabaron rasgando el resto de la zona de proa y el barco comenzó a hundirse rápidamente.

Sabiendo que carecían de botes salvavidas suficientes para todos, el oficial al mando de las tropas ordenó a estas permanecer firmes hasta que las mujeres y los niños subieran a los botes salvavidas. Solamente tres soldados rompieron filas, permaneciendo el resto formados hasta que el HMS BIRKENHEAD se partió y acabo hundiéndose.

Algunos consiguieron alcanzar a nado la costa que se encontraba a 2 millas del lugar del naufragio y otros fueron rescatados agarrados a los restos, en total, rescataron a 193 personas de las 643 personas que iban a bordo. A partir de este caso, aparece la tradición marítima de «mujeres y niños primero» aunque seguramente y conociendo a los ingleses, aquello más bien fue una treta para enaltecer la heroicidad de sus tropas, ya que solo se salvaron 7 mujeres y 13 niños.

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