Maremotos y puertos comerciales

El maremoto de navidad de 2004 en Indonesia y el reciente de Japón nos hacen ver que no estamos hablando de unas olitas y de una subida ligera del nivel del mar. De maremotos anteriores había pruebas, y relatos apocalípticos que pocos se habían o nos habíamos tomado en serio.

De estos relatos, recuerdo como muy creíble, la lectura del derrotero inglés, donde narraba la explosión del Krakatoa y la aparición de un mercante holandés? varias millas tierra adentro, aquello no fue por un terremoto pero la ola debió de ser cojonuda.

Tras el terremoto y Tsunami de 2004, que fue recogido por cientos de cámaras y móviles de turistas, estaba claro que el poder destructivo de las sucesivas olas era para tenerlo en cuenta, así que si veías bajar la marea cuando no era su hora, era un buen momento para poner pies en polvorosa.

Pero aquello fue en un sitio turístico, con mega-resorts pero mucha naturaleza, mucha construcciones bajas, selva y poco hormigón. Era para acojonarse, pero en el primer mundo, donde casi toda la costa es ladrillo, ciudades o puertos no iba pasar tamaño desbarajuste. ¡Qué mejor prueba que los japoneses! Ellos estaban en zona de riesgo, y se habían tomado en serio «su» problema poniendo diques y puertas al mar, además, como son medio cuadriculados, estaban entrenados, respondían a las alarmas, hacían ejercicios y hasta mantenían unas infraestructuras con escaso uso.

El terremoto y maremoto de 2011 en japón nos trajo a todos a la realidad, televisado en directo y de día, aquella mañana se vio que ni las infraestructuras más vitales aguantan la fuerza del mar, el país más preparado hacía agua, mientras los demás mirábamos y pensábamos en que la estadística nos libraba de otro de esos. Tras el Tsunami hubo muchas lecciones aprendidas y seguro que se crearon cientos de comisiones para el estudio y la prevención, pero para mi, desde el punto de vista del marino, las mejores lecciones se pueden sacar del relato del Capitán del VLCC Nichihiko que estaba atracado en Sendai cuando le llegó la ola.

Bueno, todo esto viene a cuento porque los grandes amantes de los checklist y los procedimeintos, los norteamericanos, han echado cojones al negocio y han decidido intentar regular qué hacer cuando hay una alerta de Tsunami en un puerto comercial, solo para Hawai que está por allí en medio, pero es un primer paso. Estos han llegado a la conclusión de que es más práctico, económico y rápido para retomar las operaciones comerciales evacuar al recibir la alerta que esperar a ver si llega el maremoto. Pero como los tienen gordos, lo han puesto en negro sobre blanco, así, la Autoridad Marítima y Portuaria no tiene que comerse el tarro con el «mira que si luego no es para tanto» y los lucros cesantes.

The Coast Guard is proposing to establish a permanent regulated navigation area (RNA) and to enforce this proposed regulation only when a tsunami warning is issued for the Hawaiian Islands by the Pacific Tsunami Warning Center. Tsunami warnings require the evacuation of a large number of vessels from their respective harbors. Following the evacuation, these vessels must remain offshore until the emergency situation has passed and the harbors have been deemed safe for reentry. Past tsunami warnings have created potentially dangerous offshore traffic congestion between commercial and recreational vessel traffic. Because of this, designated vessel traffic staging areas are necessary for a safe and orderly evacuation of Southern Oahu ports.

P.D.:
Curiosamente, el apagón gubernamental no afecta al USCG ni a su web, pero si a la web de las Regulaciones, aunque los del USCG explican con acceder a pesar del apagón.

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