El 60%

El Correo trae un artículo sobre las inspecciones en el puerto de Bilbao, el titular es claro, Seis de cada diez barcos revisados en Bilbao presentan alguna deficiencia. Esto no extraña a nadie, pero eso ocurre en Bilbao, donde la flota normalmente comercia con la moderna y vigilante Europa, otro gallo debe cantar en el mediterráneo, donde el comercio es más latino y otro muy distinto un poquito más al sur, donde las pateras se han convertido en barcos de pasaje.

Pero del artículo, lo que me llama la atención la mención de la picaresca nacional, tapar los rotos con lona pintada para pasar la inspeción. Esa realidad que comenta el subdelegado del Gobierno, engañar al inspector, en la bandera nacional también se sigue dando.

Pobres diablos, que piensan en ahorrar unos duros a su armador jugándose su pellejo y el de los suyos. Mucho nos queda por aprender de los ingleses, pero baste sólo mirar los sueldos para darnos cuenta que no merece la pena navegar con un bote inutil, un separador averiado, una bomba CI sin presión, una trinca rota, o mil ejemplos más.

Esa mentalidad griega debe cambiar, los empresarios/navieros miran por sus intereses y los marinos no estamos dentro de ellos, cuando los vientos son malos piden subvenciones, contratan a los «B» o cierran el negocio sin ningún remordimiento. El que al final se juega el pellejo es quien navega y las desgracias y los malos tiempos no entienden de checklists y lonas pintadas.

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