Salvamento y el Ministerio de Fomento

Me pasaba el otro día D. F. Yañez, unas fotocopias de la revista de Obras Públicas nº8 de 1872, donde se hablaba de los comienzos del Salvamento de Náufragos y que dado lo peculiar del servicio, ya se barruntaba que la organización de este ramo y su sostenimiento quedára a cargo del Estado, bajo la dependencia del Ministerio de Fomento.

SALVAMENTO DE NAUFRAGOS, III.

En tal estado de cosas es cuando resolvió el Ministerio de Fomento escogitar los medios más eficaces de llevar á cabo el laudable pensamiento intentado realizar en el puerto de San Sebastián, para hacerla extensivo a los demás de nuestras costas; y con este propósito dispuso en 27 de Septiembre de 1859 que el inspector general D. Lucio del Valle pasase á Inglaterra para estudiar, entre otras cosas, todo lo relativo á los botes salva-vidas y demás medios de auxilio de que conviene estén dotados los puertos; y desde aquel punto tuvo comienzo otro periodo, ó la segunda época de este interesante, y hasta ahora poco afortunado asunto.
Desempeñó cumplidamente su cometido dicho inspector, puesto que en 14 de Marzo de 1860 ya remitió desde Londres a1 Ministerio de Fomento una memoria descriptiva de los botes salva-vidas y de la organización de su sostenimiento y servicio, como se hallaba establecido desde el año de 1824 en Inglaterra, acompañando también un ejemplar en inglés de las instrucciones para manejar botes de remos sin cubierta en grandes resacas y rompientes, con la traducción de las mismas, hecha por el entonces capitán de fragata de la armada D, Miguel Lobo. Poco después acudió también este último al Ministerio de Fomento, exponiendo: que habiendo permanecido algún tiempo en Inglaterra y observado los excelentes resultados que producían en aquellas costas dichos botes salva-vidas, encargó la construcción de-tres. con sus casas de madera para guardarlos y carros para echarlos y vararlos, los cuales fueron conducidos á los puertos de San Sebastián, Bilbao y Cádiz, donde se hallaban custodiados; añadía que dichos botes los había construido el mismo fabricante Mr. W. Forest, que hace los que usa la Real y Nacional Institución de botes salva-vidas de Inglaterra, siendo su precio el mismo, á pesar de ser mayores sus dimensiones, por haberlos encargado él así para mejora sus propiedades, cuya variación había admitido dicho Instituto inglés; y manifestaba, por último, que si bien había tratado por todos los medios á su alcance, de encontrar fondos con que cubrir el coste de dichos botes á fin de introducir y dar á conocer su uso en España, no lo había conseguido, por lo que suplicaba le fuesen recibi-dos por dicho Ministerio de Fomento.
Entre tanto, habíanse pasado las noticias y documentos presentados por el citado señor inspector Valle á la Comisión de Faros, para que en su vista y de las ideas que por la Dirección general de Obras públicas se le indicaron sobre un ensayo que se trataba de hacer en cada uno de nuestros principales puertos, informase acerca de dicho pensamiento, designando el número y clase de los botes de salvamento que inmediatamente podrían adquirirse, y los puntos adonde deberían destinarse, sin perjuicio de extender un reglamento provisional para el plan definitivo, que mas adelante, podría completarse en virtud de los estudios y experimentos que se hicieran con tal objeto, así por los marinos como por los ingenieros de los puertos.

Evacuó su cometido la Comisión de Faros en 18 de Noviembre de aquel año, presentando á la misma Dirección general las bases de un reglamento para el servicio de los botes salva-vidas, extendiéndose aquéllas con tanta .amplitud, que se presentaban explicadas y desenvueltas en 42 artículos. Hecha la designación de los puertos principales como estaciones de los botes de salvamento, especificábase el número y clase de sus tripulantes, así como sus obligaciones respectivas, poniéndolos bajo las órdenes y dependencia inmediata de los capitanes de puerto, las gratificaciones ó premios, las recompensas honoríficas y demás ventajas que disfrutarían los marineros inscritos para el servicio de dichos botes, y en su caso, los inutilizados y las viudas y huérfanos de los que pereciesen prestando auxilio á los náufragos, los ejercicios prácticos que periódicamente habían de tener lugar, y el régimen general que así en lo económico como en lo facultativo de este servicio especial se había de observar; todo en el supuesto de que la organización de este ramo y su sostenimiento quedára a cargo del Estado, bajo la dependencia del Ministerio de Fomento y al cuidado de una junta o comisión central y de las locales o de los puertos respectivos en el modo y forma que proponía la citada Comisión de Faros.

Ni esta organización se …..

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(*) LA REVISTA DE OBRAS PÚBLICAS
Fundada en 1853, decana de la prensa española no diaria y nacida en el seno de la Escuela de Ingenieros de Caminos de Madrid, disponible on-line aquí desde sus orígenes

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