Un caso para la justicia

Interesante y didactico el artículo publicado por el LLoyds List, «The case for Fairness«, lo había empezado a traducir libremente, seguramente el título sea una expresión hecha, pero ha ganado la pereza, asi que, mejor entrar en el enlace y suscribiros por 7 días al LLoyds, que es gratis.

Es el conductor, el encargado de verificar que el trabajo se hace, el que diagnostica el problema para buscar la solución, el que resuelve problemas que son insolubles. Su actitud y capacidad afectará a la eficacia del buque y a las condiciones de trabajo de la tripulación. Sus decisiones pueden significar la diferencia entre la vida y la muerte para todos a bordo, su habilidad, juicio y experiencia puede convertir un desastre comercial en un éxito, o viceversa.

Sus responsabilidades jurídicas son de la Edad Media, aunque sus conocimientos técnicos son los del siglo 21. Es el hombre que recibe los mensajes de correo enviados desde las oficinas del fletador por empleados sin modales, que aún no han sido capaces de conocer las zonas horarias, exigiendo respuestas inmediatas a preguntas estúpidas.

Es la persona que todos los funcionarios de tierra requieren tan pronto el barco atraca, solicitando respuestas a sus preguntas, grandes cantidades de papeles y – en algunas partes del mundo – los ocasionales cartones de Lucky Strike, la botella de etiqueta negra o el fajo de billetes de dólar para engrasar el sistema, garantizar la cooperación, o evitar la detención.

Es el capitán y el hombre que lleva la lata, pero también en muchas jurisdicciones, es el sujeto de la acción penal después de un incidente.

Tras esa introducción, entra en el tema de la criminalización de los mandos, apoyándose en los de los últimos casos donde la justicia de los llamados países civilizados se ha cebado con los capitanes. Nissos Amorgos, Erika, Prestige, Coral Sea, Tasman Spirit, Hebei Spirit, Zim Mexico III, Cosco Busan, Virgo….

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