Perdida de contenendores

Una más, informe preliminar del MAIB de la perdida de 34 contenedores del Francisca, como siempre hacia mal tiempo, curiosamente con buen tiempo esto no sucede, igual vendría bien recordar que en la época de Samuel Plimsoll, los barcos que se perdían por sobrecarga generalmente era con mal tiempo.

Entre 1867 y 1882 se pierden 16393 barcos ingleses, excluyendo pesqueros, con ellos 33427 marinos y 5987 pasajeros, así en 1894 este político británico lograra imponer la marca que luego se hará internacional con su apellido y acabará en el Convenio Marítimo Internacional de las Líneas de Carga de 1966, la diferencia es que ahora falta un Samuel y la opinión publica no le preocupa una cajita más o menos en el mar, un barco canta más.

Bueno a lo que íbamos, el informe del MAIB cuenta que el portacontenedores Francisca, un feeder de 100 metros de eslora y 482 TEUs de capacidad, perdió 34 contenedores durante su singladura entre Islandia y Paises Bajos en octubre de 2020.

Durante su viaje por el Mar del Norte pillo un temporal habitual en la zona, los vientos de fuerza 8 (40 nudos) y las olas de 5 metros dieron lugar a que el barco empezase a dar pantocazos, como consecuencia empezó a embarcar mar por proa y los contenedores en cubierta no aguantaron los esfuerzos provocados por el agua y las aceleraciones. Tras deformarse los de debajo acabó precipitándose toda la pila. No hubo heridos y no se recupero ningún contenedor. De los 34 perdidos, solo uno iba cargado.

Las causas, en tiempos de Samuel sería un Acto de Dios, pero ahora la fácil es echar culpa de la tripulación que se había acostumbrado a navegar con mal tiempo, ¡estás nuevas generaciones!, su autocomplacencia hizo que no moderasen o tomasen medidas para reducir el riesgo, la mejor medida hubiera sido no salir hasta que haya buena previsión y tiempo, pero si el mal tiempo es habitual seguro que al de la oficina, cargadores y armador no le hace gracia. Luego, con la mentalidad de los ingleses, si el mal tiempo era habitual y estos estaban acostumbrados a este mal tiempo y por tanto, tenían autocomplacencia, lo raro es que no perdiesen contenedores todos los viajes y eso parece ser que no era lo habitual, así que debe ser otra cosa. Si miramos las otras dos causas, igual vemos algo más de luz.

Una es que el barco no tenia rompeolas en proa, lo que permitía que la mar reventase contra los contenedores en cubierta sin ninguna protección, esto es cosa del diseño y la tripulación poco puede hacer salvo sufrirlo, seguramente les pasaría más veces, el barco es de 1997. /battallita on/ parafraseaba el refrán un compañero de graneleros en medio de una borrasca en las aleutianas “barco sin castillo, sepultura abierta”, y esta claro que embarcar mar, las “green seas” que dicen los ingleses es la leche, en aquella borrasca con la mar rompiendo a 250 metros del puente acabamos con las líneas de lastre arracadas hasta la bodega 4 y con el ancla de babor en el pañol de proa, y no nos acostumbramos al mal tiempo a pesar de estar tres días a la capa y finalmente tener que jugárnosla dando la vuelta para correr el temporal, el jefe decía se le embalaba el principal y que aquello se paraba, estábamos con poca avante y 18 de calado que íbamos!!/batallita off/.

La tercera causa que se menciona es la corrosión de los anclajes y dispositivos de sujeción. Con 10 tripulantes por mucha piqueta que usen y buen tiempo que tengan, no habitual en ese mar según dicen, por rascar y pintar poco podrán hacer con anclajes, sujeciones y estado de los contendores, así que en definitiva, fallo de materiales, fallo de diseño, tripulación mínima para culparla y autocomplacencia de la ciudadanía en la perdida de cajitas, lo que evita una legislación más estricta.

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