Megabarcos y megapuertos

Para acoger a los megabarcos hacen falta megapuertos. Los puertos los pagamos entre todos, mientras los navieros hacen caja con sus megabarcos ahorrando costos.

Presidentes, políticos y en general, todo hijo de vecino, quiere el mayor puerto del país, territorio o región para acoger y celebrar el mayor numero de toneladas, o simplemente el mayor incremento de cualquier cosa, la estadística se manipula y soporta casi todo, además, desde la visión terrestre, lo que menos importa es el barco, lo importante es tirar piedras y rellenar, lo otro ya vendrá, o no.

En esta guerra por el más grande, nos vamos cargando las playas, la costa y las bahías naturales pero sobretodo aumentando el riesgo, aquello de “petit bateau, petit problème, gros bateau, gros problème”, sirve para el wafi con su velerito de recreo como para el megacontainero de turno.

Todavía tenemos reciente el Ever Given bloqueando Suez durante 7 días, un toque de atención a los preparacionístas del papel higiénico, o el Ever Forward, un poco más pequeño pero que lleva un mes varado en el Cheaspeake, y que actualmente, los americanos están alijándolo prácticamente a mano con una cabria. Por no comentar, la de cajitas que llenan el mayor deposito de contenedores del mundo que es el Océano Pacífico.

Con los petroleros estamos teniendo una buena temporada, Prestige, Erika o Exxon Valdez quedan lejos en el tiempo y tan grandes como el Jarhe Viking ya no quedan, para compensar, se están haciendo quimiqueros cada vez más grandes, ya doblan en tamaño a los de hace 10 años, aunque pasan desapercibidos ante tanto gigante.

La pandemia ha calmado el mercado de los megacruceros, ahora que toca aniversario del Titanic, da que pensar que un moderno crucero como el Costa Concordia, hace solo 10 años, con accidente similar, una raja en varios compartimentos, también se perdiera, suerte que fue junto a un puertito y el agua no estaba tan fría. Más modestos, pero también con sus particularidades están los ferries y los cocheros con sus incendios eléctricos

Los accidentes pasan, cada vez menos, es cierto, prueba de ello son las pocas compañías de “Salvage” que quedan, el “Sr. Smit” y la otra, no da para vivir el negocio privado de salvar, como consecuencia, esto deja a los Estados prácticamente solos frente al problema, sabemos que es fácil trincar y empurar al Capitán y tripulantes pero el armador, al banco o al seguro, que son los que tienen la pasta ya tal.

Con los actuales tamaños, tenemos que hacernos a la idea que la gestión de un accidente grave, además de multidisciplinar, va sobrepasar las capacidades de muchos países y luego vendrán los lamentos que pagaremos todos, mientras todo risas y dinerito al bolsillo de algunos.

En los últimos años, las desgracias mundiales nos hacen casi hasta sonreír con estos problemas de tamaño o con la lluvia en Sevilla en Semana Santa. Y hablando de Semana Santa, hace unos diez años hice un juego de adivinar puertos de España, eran capturas de Google Earth, si se acertaba el nombre, se ponía en verde, pues si los miráis ahora en el mismo GE, ni se conocen.

Y por cierto, buena Semana Santa para todos y Sol para los cofrades

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