Emisiones cero y energía nuclear

Tanto apretar a los navieros con las emisiones cero que el director ejecutivo de Berge Bulk, James Marshall, lanza un globo sonda en una entrevista del LLoyds List, podcast con R. Meade disponible aquí, dice que la tecnología ya existe y está más cerca de lo que pensamos, para convertir su flota de 75 buques de cero carbono para el 2025 se debería poner sobre la mesa los reactores nucleares a bordo de los buques como una opción a la industria.

Sin duda, la industria del transporte marítimo está al borde de un cambio de época, pero la respuesta a la pregunta de cómo descarbonizar una industria construida sobre el carbono es simple: lentamente y a un gran costo.

Como dicen en la entrevista, el diablo, como siempre, se encuentra en los detalles y para los que toman las decisiones, no hay respuestas fáciles, ni balas de plata, sólo preguntas duras y pragmáticas y las peores opciones. No hay opciones de carbono cero disponibles hoy en día, es poco más que un lavado de cara ecológico y lo mejor que se puede esperar de manera realista es la opción menos mala, me vienen recuerdos de los Green Tankers donde parte del verde era el pistacho del casco, los nietos del armador liquidaron la empresa y a vivir. E James Marshall, el que ahora habla de la energía nuclear, salvo el negocio de los bulkcarriers y los chinos mantuvieron parte del nombre en los gaseros.

Mercantes nucleares ha habido cuatro, exceptuando los rompehielos nucleares de los rusos, el Lenin fue el primer barco impulsado por un reactor nuclear en 1957, no tenía capacidad de llevar carga pero lanzo la carrera de los barcos de estado nucleares no militares.

El Savannah estadounidense fue el primero, no llevaba maquinistas, sino ingenieros y físicos de bata blanca, está chula la pala del gremio de la grasa, funciono durante 5 años como carguero mixto, de carga y pasaje, pero le pusieron muchas pegas para atracar en los distintos puertos por los prejuicios de la energía nuclear. Finalmente, tras pasar un tiempo parado, fue descontaminado y ha acabado como museo en Baltimore.

Los alemanas botaron el Otto Hahn en 1964, su primer Capitán fue el comandante del submarino U-96 Heinrich Lehmann-Willenbrock, retratado en la película Das Boot, navego durante 10 años antes de ser transformado en mercante diésel convencional, fue desguazado en 2008 en Alang.

El tercer mercante nuclear en discordia fue el japones Mutsu, este nunca llego a llevar carga alguna, en las pruebas el balance de isotopos se descuadró con alguno que se perdió, los pescadores japones bloquearon su vuelta a puerto y tras tapar el furaco por donde se escapaban los isotopos, paso a dedicarse 25 años como buque experimental, en 1992 se transformo en mercante convencional dedicado a la oceanografía.

Y el último, a punto de ser retirado en 2012, continua en la pomada gracias a las emisiones de CO2, no por evitarlas, sino por el calentamiento global y la posibilidad de navegar por el ártico. El ruso Sevmorput es un buque portacontenedores rompehielos tipo LASH, llamado así por la Ruta del Mar del Norte. Después de haber estado varado en Murmansk durante años a la espera de su descontaminación y desguace, el buque fue reacondicionado y puesto de nuevo en servicio en 2016.

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