Los Cruceros, la bandera y el COVID

Ya lo hemos vivido con algún portacontenedores, como el MSC Flaminia, incendiado y averiado en el Atlántico y que nadie lo quería cerca de su costa, al final tuvo que ser el estado de la bandera, Alemania, el que le dio refugio, en el caso de los portacontenedores solo son miles de cajitas pero a hora estamos con los cruceros y aunque desembarquen al pasaje, no todos han podido hacerlo, nos encontramos con un problema de personas, no bienes.

El Servicio de Guardacostas de los Estados Unidos está ordenando a los barcos registrados en las Bahamas que primero busquen ayuda en ese país, que claramente no está preparado para soportar a toda la flota que navega con su bandera, esto lo esta haciendo incluso si los barcos son propiedad de empresas con sede en Estados Unidos y operando desde Florida como Carnival, Norwegian Cruise Line o Royal Caribbean, además indican a los barcos con más de 50 personas a bordo que se preparen para mantener la cuarentena «indefinidamente», por tanto, deben de dotarse de servicios médicos, medicinas y suministros para permanecer en la mar o confinados hasta que la situación cambie.

Normalmente, cuando los cruceros tienen a bordo a alguien demasiado enfermo para que el equipo médico del barco lo atienda, el Capitán llaman a los servicios de Salvamento para una evacuación médica a un hospital cercano. Ahora, los pasajeros y la tripulación enfermos podrían continuar a bordo indefinidamente.

EL USCG ha emitido nuevas reglas esta semana ante el creciente número de solicitudes para evacuar médicamente a personas de la docena de cruceros que se encuentran en la costa de Miami. El nuevo marco creado por la pandemia requiere que las líneas de cruceros hagan arreglos para el transporte privado de los enfermos en lugar de depender de la Guardia Costera, es decir, que no sean evacuaciones de enfermos, sino desembarque de estos usando los medios del buque o una empresa privada. Esto parece que va ser la tendencia mundial, no comprometer a los servicios de emergencia para estos traslados.

Pero este no es el único problema, a medida que llegaban las llamadas para sacar a los enfermos a tierra, los servicios locales quedaban desbordados y también ellos han tenido que improvisar hospitales de campaña, y al igual que en otros sitios, la capacidad para atender a pacientes críticos no está probada en este momento, así que el contralmirante E.C. Jones del Séptimo Distrito del USCG, que incluye la zona del Caribe, (Florida, Puerto Rico, Georgia y Carolina del Sur) ha redactado una directiva que complica a los armadores de los cruceros al impedir desembarcar enfermos para tratar el creciente número de casos de COVID-19 a bordo de sus barcos. La razón es que lo considera necesario porque las instalaciones médicas en tierra pueden alcanzar su plena capacidad y perder la posibilidad de aceptar y tratar eficazmente a otros pacientes en estado crítico.

Además pide a todos los barcos en aguas de EEUU den un recuento actualizado de enfermos y muertos a bordo cada día o que se enfrenten a «penas civiles o procesos criminales». Se refiere a esto como un «requisito continuo». La mayoría de las líneas de cruceros han informado públicamente de sus enfermedades, aunque no a diario.

Diecisiete barcos están en Port Miami y Port Everglades, más de una docena se encuentran a varias millas de la costa. La mayoría sólo con tripulación a bordo, pero varios que aún llevan pasajeros se dirigen a los puertos del sur de Florida. Carnival ha comunicado que tiene más de 6.000 pasajeros todavía en el mar, aunque los nuevos viajes fueron detenidos por las principales líneas el 13 de marzo.

Mientras el Zaandam que tuvo 4 muertos y el Rotterdam que acudió en su auxilio para sacar a los pasajeros sin síntomas ya han cruzado el canal de Panama y ponen rumbo a Florida

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