Francisco y Catalina

Se opto por la mejor opción, nuestros buenos samaritanos eran los que menos culpa tenían y no se les debía dejar a su suerte. Da gusto tener un pasaporte de un país que no te va dejar tirado en casa Cristo.

Solucionado el primer problema, ahora es el momento de medallas, premios y merecidas compensaciones económicas.

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