Villeneuve comunica a Gravina que tiene órdenes de levar anclas, la flota se prepara para hacerse a la mar al día siguiente con las primeras luces; pero Villeneuve cambió de parecer el día de salida y propuso celebrar consejo de mandos.
Villeneuve celebra consejo de mandos a bordo del Bucentaure, asistieron a él, por parte de los españoles, los tenientes generales Gravina y Álava, los jefes de escuadra Escaño y Cisneros y los brigadieres Churruca y Alcalá Galiano, y de los franceses, los contralmirantes Dumanoir y Magon y varios capitanes.
Los españoles se quejaron de la actuación francesa en Finisterre y Villeneuve asintió en la petición de Gravina de interpolar los barcos, para evitar que los de un país soporten el peso de la batalla. Por lo demás, el francés se obstinó en utilizar la formación clásica y consagrada de luchar en línea y aceptó en la idea de Gravina de tener una escuadra de reserva a barlovento, para acudir presta a la zona de la línea más necesitada durante el combate, además esta flota podía doblar a los ingleses en caso que estos intentasen cortar la línea.
Durante el consejo se vivieron momentos tensos, los españoles eran partidarios de permanecer en puerto, dejando que los ingleses se desgastasen fuera con la llegada del invierno, además, el incipiente uso del barómetro náutico hacía presagiar temporal, tal fue el enfrentamiento de Dionisio Alcalá Galiano con Magón que de no ser por la intervención del resto de los presentes acaba en duelo, al final Gravina zanja la cuestión con las siguientes palabras a Villeneuve "Sabéis, Señor Almirante, que los navíos españoles han sido siempre los primeros en entrar en fuego y los últimos en retirarse, nos habéis pedido consejo y os lo hemos dado lealmente. si resolvéis atacar a los ingleses no tendréis que esperarnos".
Nelson reúne a sus capitanes a bordo del Victory para exponerles su plan de ataque, sabiendo que Villeneuve igual rehusaba el combate, se situarán a barlovento para poder elegir el momento y punto de ataque, formaran en dos divisiones de 9 navíos y habrá un escuadrón avanzado o reserva formado por 8 navíos entre las dos divisiones que apoyará a quien más lo necesite. En pricincipio Nelson sólo contaba con 26 navíos ya que el África (64) se incorporó durante el combate.
Él irá en el Victory (100), al mando de la columna de barlovento y Collingwood en el Royal Sovereign (100) al mando de la sotavento, estas columnas deberán cortar la línea enemiga por dos sitios distintos y envolver y aniquilar parte de ella.
Villeneuve sabiendo que su relevo, el Vicealmirante Rosily, está en camino, comunica a Gravina que va a hacerse a la mar, en un intento de congratularse con su Emperador y conservar el mando.
Durante la estancia en Cádiz, el número de navíos españoles se ha elevado a 15 tras el alistado del Santa Ana (120) y Rayo (100) de tres puentes, y del San Justo (74) de dos puentes.
Se decidió salir formando dos escuadras, tal como se había acordado en la reunión del día 9 a bordo del Bucentaure
La primera Escuadra será la de batalla, integrada por 21 navíos, en tres divisiones de a siete unidades. La división de Vanguardia al mando del general Álava, el centro con Villeneuve, y la retaguardia al mando de Dumanoir.
La segunda será la de reserva y observación, a las órdenes de Gravina está compuesta por 6 navíos españoles y otros tantos franceses.
La fuerza total de la armada combinada era 33 navíos de línea con un total de 2686 piezas. 18 de los navíos eran franceses, todos de dos puentes, uno de 84 cañones, el Neptune; tres de 80, Formidable, Indomptable y Bucentaure; y 14 de 74 cañones. De los 15 navíos españoles, uno, el Santísima Trinidad, con 136 cañones, era el mayor navío de guerra a flote y único de su clase en el mundo; le seguían tres soberbias unidades de tres puentes, el Santa Ana de 120 cañones, el Príncipe de Asturias con 118 y el veterano Rayo con 100 cañones, y once navíos de dos puentes, de ellos, uno de 92 cañones, tres de 80, uno de 76 y seis de 74. Como ya hemos dicho, las unidades de línea españolas eran las mejores y más rápidas del orbe, lo cual contrastaba con las dotaciones y mandos, en que los británicos tenían manifiesta superioridad.
La británica comprendía 27 navíos de línea, con siete magníficos tres puentes, de ellos el Victory, Britannia y Royal Sovereign de 100 cañones y el Temeraire, Neptune, Dreadnouth y Prince de 98; veinticinco de dos puentes, uno de 80 cañones, el Tonnant; 16 de 74 y tres de 64 cañones, haciendo un total de 2246 bocas de fuego, cifra inferior a la que reunía la armada aliada, si bien quedaba compensada la diferencia por un mayor calibre de las piezas en general y por llevar mayor número de carronadas u obuses de cubierta, piezas muy eficaces para la lucha a corta distancia.
Aprovechando el débil pero favorable viento de levante, Villeneuve dio orden de salir durante la mañana, pero estando en plena maniobra encalmó. Sólo 3 fragatas y 7 navíos habían salido de la Bahía, mientras el grueso de la flota permanecía desventada en puerto, Villeneuve decidió no arriesgar más y ordenó volver a los primeros, que lo hicieron arriando los botes y remolcando los barcos.
Nelson recibe la noticia de la salida fallida, a través del sistema de avisos establecido con las fragatas, las intenciones de los aliados eran claras y se prepara para una inminente salida. Intentando no ser sorprendido como en Tolón, decide situarse cortando el paso hacia Inglaterra desconocedor del nuevo destino de Villeneuve que es Nápoles
El nuevo día comenzó refrescando el viento y toda la flota combinada pudo hacerse a la mar. Una vez fuera el viento roló a sudoeste, arreciando y obligando a quitar velamen. Las continuas variaciones del viento y la falta de entrenamiento de algunos navíos, hizo que la formación fuera muy irregular durante todo el día.
Las flotas se avistan poco antes del mediodía. Villeneuve ordena a Gravina que incorpore su escuadra a la principal y para formar ambas en línea de batalla por la amura de estribor pero la caída de la noche suspende las hostilidades.