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Humor Náutico

Escuela - Examenes

Escuela Naval

Teorema infalible de la Escuela Naval para saber si un submarino está sumergido:
Se suman las inmersiones y las emersiones, y si el resultado es par se puede abrir la escotilla.


Anclas

Cuentan que lo relatado a continuación ocurrió en un examen oral de maniobra.
- Catedrático: Imagínese que está al pairo esperando para entrar en puerto, y se levanta un fuerte viento de la mar hacia tierra. ¿Qué haría usted si no puede arrancar la máquina?
- Alumno: Daría fondo
- Catedrático: ¿Y si el viento arrecia?
- Alumno: Fondearía con otra ancla
- Catedrático: ¿Y si continua refrescando?
- Alumno: Mandaría fondear otra ancla.
- Catedrático: ¿De donde saca usted tantas anclas?
- Alumno: Del mismo sitio que usted el viento!!!!.


Anclas

Respuesta en un examen oral de nautica:
¿Cuántas anclas tiene un barco?
Esteeee, mmmm, ¡Once!
¿Qué? ¿Cómo que once?
¡Claro! ¿No ve que siempre dicen: Eleven anclas?

Piratas

La mano

En la barra de una Cantina caribeña se encuentra un mozo y un veterano pirata tomando unos cacharros, el joven observa que el pirata, es prácticamente un tullido, con su pata de palo, garfio y parche en el ojo. Impresionado, le pregunta donde perdió la pierna, el pirata le cuenta un feroz abordaje a un barco de su graciosa majestad donde un cañonazo se llevo por delante, su pierna.
La curiosidad puede más que el mozo y vuelve a inquirir al viejo pirata sobre su mano, éste le cuenta que en otro abordaje, un español se la arrebató con un mandoble de espada cuando el barco estaba casi rendido.
El mozo impresionado, no sale de su asombro y le pide que le cuente como perdió el ojo. El pirata hace un silencio, y dice:
-Eso fue culpa de una mosca al día siguiente de perder la mano.


La pata

Dos piratas consiguen huir de una prisión en un velero, y tras diversas vicisitudes, una impresionante tormenta los desarbola, dejándolos a la deriva sin comida, ni agua, la situación es desesperada.
Entonces uno ve un navío de guerra en el horizonte y exclama:
- ¡Qué mala pata!
y el otro contesta indignado:
- Quemala tú!!!!


La guerrera

En aquellos tiempos que la Armada Española era temida y admirada en todo el mundo, un galeón de la flota de Indias navegaba por las procelosas aguas del Caribe. Cuando el vigía avista un navío corsario. El Capitán sube a cubierta y tras estudiar la situación pide le traigan su guerrera roja. Tras encarnizada lucha los piratas son rechazados.
El viaje continua y días despues sufren otro encuentro con otras dos naves corsarias, el Capitán vuelve a salir de su camareta y tras analizar la situación, vuelve a pedir que le traigan su guerrera roja. Esta vez la lucha es más cruenta pero nuevamente son rechazados los asaltantes.
Por la noche se comentan los últimos incidentes entre la marinería, el contramaestre es interrogado acerca de las propiedades de la guerrera roja que usa el Capitán. Este les cuenta que es una costumbre del Capitán para que en caso de caer herido en combate la tripulación continuó luchado sin tregua, al no ver brotar la sangre. La exigua tripulación queda asombrada e impresionada por el valor de su Capitán.
El viaje continua con el navío seriemanete dañado y gran parte de la tripulación herida, cuando avistan una flota de tres naves corsarias listas para abordarles, nuevamente el Capitán acude a cubierta para estudiar la situación, y tras analizarla pide a su ayudante que le traiga los pantalones marrones.


Rumores - Leyendas

Asientos

Cuentan que esto que se relata a continuación, sucedió en un Cabo de Ybarra, durante un viaje a Brasil.
Cierta noche entró el Capitan en el puente sorprendiendo al primer oficial ligeramente embriagado y en buena compañia de visita por el puente, tras un breve intercambio de opiniones, el Capitán coge indignado y escribe en el Diario de Navegacion:
"el primero estaba borracho hoy a la 01:15, testigos...".
Al dia siguiente, el primero se ha recuperado y le pide al Capitán que borre el asiento, tras otro intercambio de opiniones, el Capitan se niega. Entonces el primero entra en el puente y escribe en el Diario:
"el Capitan estaba sobrio hoy".


El autobús

Dos engrasadores con unas copas a cuestas, se suben a un autobús de regreso al barco, en el autobús viajaban también otros marineros. Uno dice al otro:
"¿Para dónde irá este bote?".
A lo que el otro replica: "Esto es un bus".
"No, que es un barco, mira el montón de marinos".
"No seas bruto, que es un bus".
"Un barco".
"¡Borracho, necio, que es un bus!".
"¡Que es un barco, y te lo voy a probar!".
Entonces se lanza del bus, al caer rebota y rueda por toda la carretera.
Desde el autobus le grita el otro: "¡Ves es un bus!"
Y el otro responde: "No, es un barco. Pero si te lanzas, hazlo por la otra banda, que aquí está el muelle y está lleno de piedras.


Carta dirigida a la Compañía de Seguros por el capitán de un buque extraordinariamente desgraciado

Muy Sr. mío:

Escribo esta carta a Vd. con pena y premura. Pena porque cierta incomprensión haya originado los hechos que relato, y premura para que Vd. pueda recibir esta carta antes de que se forme opiniones preconcebidas derivadas de las noticias de la prensa mundial, pues estoy seguro de que ésta tenderá a sobre dramatizar el asunto.

Acababa de embarcar el Práctico y el Alumno de Náutica volvía de cambiar la bandera G por la H y, siendo su primer viaje, tenía ciertas dificultades en enrollar la bandera G. Por lo tanto, procedí a enseñarle.

Al haber finalizado, le dije «Let go» (márchate). El caballerete, aunque voluntarioso, no es muy listo, y necesitó que le repitiera la orden en alta voz. En este momento el Primer Oficial salía de la Derrota, donde había marcado en la carta la situación del barco, y, pensando que mi orden se refería a las anclas, repitió por megafonía «Let go!» al Segundo Oficial que estaba en el castillo de proa.

El ancla de babor, que había sido preparada pero no apeada, fue fondeada rápidamente. El efecto de fondear el ancla desde el escobén mientras el barco navegaba toda avante a régimen de maniobra, fue excesivo para la acción del freno del molinete y toda la cadena de babor salió largada por el escobén. Me temo que los daños en la caja de cadenas pueda ser considerables. El efecto de frenado del ancla de babor, naturalmente provocó que mi buque girase bruscamente en esa dirección, derecho hacia un puente giratorio que sobrevuela un tributario del río cuyo curso íbamos remontando.

El operador del puente giratorio demostró gran presencia de ánimo, abriendo el puente para que pasara mi barco. Desgraciadamente, no se acordó de parar el tráfico rodado, siendo el resultado que el puente se abrió parcialmente, depositando un Volkswagen, dos ciclistas y un remolque con un trailer para ganado en mi castillo de proa.

Mi tripulación está ahora reconociendo el contenido del trailer que, por el sonido, yo diría que son cerdos. En sus esfuerzos por parar la arrancada del barco, el Segundo Oficial fondeó el ancla de estribor; demasiado tarde para ser de uso práctico, ya que cayó sobre la cabina de control del operador del puente giratorio.

Después de haber sido fondeada el ancla de babor y el barco caer a esa banda rápidamente, marqué «Atrás toda», repicando el telégrafo de máquinas dos veces para ordenar las máximas revoluciones atrás. Me informaron de la Sala de Máquinas que la temperatura del agua era de treinta y dos grados y me preguntaron si es que estaba loco o qué. Mi respuesta no añade nada constructivo a este informe.

Hasta ahora he limitado mi informe a las actividades del extremo proel del barco. A popa estaban teniendo sus propios problemas. En el momento de ser fondeada el ancla de babor, el Tercer Oficial estaba supervisando la maniobra de amarre del cabo de remolque del remolcador de popa, y lo estaba arriando a la cubierta el remolcador.

El efecto súbito de frenada del ancla de babor causó que el remolcador se metiera debajo del escudo de popa, justo en el momento en que yo repicaba en el telégrafo de máquinas «Atrás toda» y la hélice cumplía la orden. La pronta acción del Tercer Oficial, que ya había hecho firme el remolque a bordo, demoró el hundimiento del remolcador por algunos minutos, permitiendo por tanto que la tripulación lo abandonase con seguridad.

Es raro, pero en el preciso momento de fondear el ancla de babor, hubo un corte de electricidad en tierra. El hecho de que estuviéramos cruzando en ese momento una «zona de cables submarinos» marcada en la carta, puede sugerir que quizá podríamos haber tocado algo en el lecho del río. Desde luego es una suerte que los cables de alta tensión derribados por el palo de proa no tuvieran tensión eléctrica, posiblemente por haber sido reemplazados por los cables submarinos, pero debido al oscurecimiento total de tierra no sabemos dónde cayó la torre.

Nunca dejan de extrañarme las acciones y el comportamiento de los extranjeros durante los momentos de pequeñas crisis. El Práctico, por ejemplo, está en este momento arrinconado en un rincón de mi despacho, alternativamente acusándose y llorando después de haber ingerido una botella de ginebra en un tiempo que es digno de figurar en el «Guinness book of records». El Patrón del remolcador, por otro lado, reaccionó violentamente y hubo de ser reducido por la fuerza por el mayordomo, que lo ha encerrado esposado en el hospital de a bordo, donde está diciendo que hará cosas imposibles con mi persona y con mi barco.

Incluyo los nombres y direcciones de los conductores y de las compañías de seguros de los vehículos, que el Segundo Oficial tomó después de evacuar precipitadamente el castillo de proa. Estos datos le permitirán a Vd. reclamar los daños que ellos causaron al barandillado y barraganetes en la zona de la bodega del 1.

Cierro este informe preliminar porque encuentro muy difícil concentrarme con el sonido de las sirenas de la Policía y con sus luces de destellos. Es triste pensar que si el Alumno de Náutica se hubiera dado cuenta de que de noche no es necesario enarbolar la bandera de Práctico, nada esto hubiera sucedido.

Atentamente.

Londres, 17 de julio de 1969
El Capitán



Visita

El tipico niño que visita el puente de un ferry y comienza a preguntar al oficial.
- ¿Y si se hunde el ferry, por donde saldríamos?
- En los botes salvavidas.
- ¿Y si no funcionan todos?¿Cómo saldríamos?
- Entonces usaríamos las balsas.
- ¿Y si hay más gente que botes y balsas? ¿Por dónde se sale?
- Por la televisión, hijo, por la televisión.


El pantocazo

Esto cuentan que ocurrió en un moderno catamarán de una compañía española. Tras quedar libre de puntas, y poner rumbo norte con toda avante, el barco comienza a dar algunos pantocazos, así que, el Capitán da un anuncio por la megafonía para tranquilizar al pasaje.
En medio del anuncio, el barco vuelve a pegar otro salto, acompañado esta vez por un desgarrador CUIDADO, ARGGGay!!! en la megafonía del ferry.
Tras unos minutos de silencio, el Capitan dice:
-"No ha ocurrido nada, simplemente la azafata ha tirado un café hirviendo sobre mi chaqueta y no vean ustedes como ha quedado!!".
Tras decir esto, desde primera clase llega una voz de un pasajero que dice:
-"Lo que tiene usted que ver , son mis canzoncillos!!!".


Actas de garantía

Visto en algunas actas de garantia de astilleros

-pruebas de velocidad y rumbo, ok, excepto el autopiloto que no es muy preciso
-autopiloto no conectado todavía

-perdidas de aceite en el molinete de babor
-perdidas limpiadas

-Cristales del puente astillados
-remplazados por cristales cubierta C

-Radar de babor inoperativo
-radares siempre inoperativos cuando están en OFF

-Los ecos se pierden al poco tiempo
-¿Por dónde?

-Volumen de megafonia en camarotes increíblemente alto
-Volumen ajustado a valores más creíbles.


Otros

Ese marinero que insiste en hablar con su Capitán en el doble fondo del barco, y tanto insiste que el Capitán mosqueado acepta en bajar. Una vez alli el marinero le pide le de el anticipo de la paga. El capitán molesto le dice: ¿Y para pedirme esto me llevaste al doble fondo del barco?
El marinero le contesta: Lo que pasa es que me dijeron que usted es muy malo, pero que en el fondo es bueno.


Patrón

¿Cual es el patron de los marineros de cubierta?
- Pues ahora no caigo.
- SANd BLASt


Anticipo

Un tripulante se presenta en el despacho del Capitán.
- Buenos dias, mi Capitán, como hemos llegado a Brasil necesito 200 dolares.
El Capitán, muy serio, abre un cajon y le da al tripulante un condón.
- Pero mi Capitán yo le he pedido 200 dolares, no un condón.
El Capitán responde:
Eso es para que vayas a joder a otro



Devoción

En medio de una dura galerna el Capitán a punto de dar la orden de abandono y grita con desespero:
¿ay alguien a bordo que sepa rezar con devoción?
Sí, yo, responde un pasajero.
¡Perfecto, porque nos falta un chaleco salvavidas!


Ingenieros

¿Qué es un dromedario? Un camello diseñado por un Ingeniero Naval.


El loro

Un marino muere en la mar dejando como parte de la herencia un loro, su mujer sorprendida, decide quedárselo por ser un recuerdo del marido, a pesar de ser un bicho mal hablado.

Después de varios meses intentando que el loro deje sus modales marineros, y ante la visita de unas amigas por la tarde, decide darle un ultimátum; "Esta tarde si dices cualquier taco acabarás de cena para el gato". El loro se queda pensativo y piensa que es mejor contentar a la mujer, que al gato.

La llegada de las amigas es recibida con indiferencia por el loro, a pesar de que una señorona cargada de joyas, muy peripuesta y perfumada se sienta junto a él. La tarde se va alargando, el tono se va alzando y el salón se va llenando de humo mientras todas cotillean, juegan a cartas y ríen.

Finalmente el loro no puede resistir y grita:
"Fulanas zarpamos a las nueve"
La mujer que está junto a él se levanta indignada y se encamina hacia la puerta, mientras que un silencio cortante invade el salón, cuando el loro se gira hacia la puerta y vuelve a gritar:
"¿A dónde vas guarra??, que todavía no son las nueve!!"


Barcos modernos

Dicen que los barcos de última generación estarán tan automatizados que solo necesitarán de un Capitán, para echarle las culpas y un perro, para que el Capitán no se acerque al ordenador.


Competición de remo

Cuentan las crónicas, que en el año 94, se celebró una competición de remo entre dos equipos, uno compuesto por la administración marítima española y el otro por sus colegas de la japonesa. Se dio la salida, y los remeros japoneses se empezaron a destacar desde el primer momento, ganando claramente. De vuelta a casa, el equipo español se reunió para analizar las causas de tan bochornosa actuación y llegaron a la siguiente conclusión: "Se ha podido detectar que en el equipo japonés había un jefe de equipo y diez remeros, mientras que en el español había un remero y diez jefes, por lo que para la próxima competición se tomaron las medidas adecuadas."

En el año 95 se dio de nuevo la salida y nuevamente el equipo japones se empezó a distanciar desde la primera palada. El equipo español llegó esta vez con casi dos horas de retraso sobre el nipon. La dirección se volvió a reunir después de un sonado rapapolvo, para estudiar lo acaecido y vieron que ese año el equipo japones se compuso nuevamente de un jefe de equipo y diez remeros, mientras que el español, tras las eficaces medidas adoptadas el año anterior, se compuso de un jefe de servicio, dos asesores, siete jefes de sección y un remero.

En el año 96, como no podía ser diferente, el equipo japonés se escapó nada más darse la salida. La trainera que este año se había encargado al departamento de nuevas tecnologías, llego con cuatro horas de retraso. Tras la regata y a fin de evaluar los resultados, se celebró una reunión de alto nivel en la planta noble del edificio, llegándose a la siguiente conclusión: Este año el equipo nipón optó una vez más por una tripulación tradicional, formada por un jefe de equipo y diez remeros. El español, tras una auditoria externa y el asesoramiento especial de los departamentos de Imagen, Calidad e Informática, optó por una formación mucho más vanguardista y se compuso de un jefe de servicio, tres jefes de sección con plus de productividad, dos auditores de Arthur Andersen y cuatro vigilantes jurados que no quitaban ojo al único remero al que habían amonestado y sancionado quitándole todos los plus e incentivos por el fracaso del año anterior.

Tras varias horas de reuniones y tras un minucioso análisis, se llegó a la siguiente conclusión: "EL REMERO ES UN INCOMPETENTE". Por lo que se acordó para el año 97 que: "El remero será de una contrata externa, toda vez que a partir de la vigesimo quinta milla se ha venido observando cierta dejadez en el remero de plantilla, que roza el pasotismo en la línea de meta."


Escora

Navegando con fuerte temporal, el oficial de guardia ve como el barco comienza a escorarse peligrosamente y asustado llama al Capitán:
- ¡Capitán, Capitán! Que vamos a pique! .
A lo que el Capitán de muy mala leche le responde:
- ¡He dicho yo que vamos a Cádiz y vamos a Cádiz!


Abandono

Un barco de pasaje está a punto de irse a pique. El capitán ya ha dado la orden de abandono. Cuando llega el Primero a cubierta y ve como en el bote 1, que está siendo arriado, va el Capitán.

El Primero le grita desde la varanda, MI CAPITAN, MI CAPITAN, que aun quedan mujeres y niños a bordo!!!!,
Desde el bote le responde el Capitán: ¡¡¡como para pensar en follar estoy ahora!!!.


Encuentro en alta mar

Un hombre navega en yate, cuando de repente, se percata de que está perdido, afortunadamente divisa un mercante en el horizonte, maniobra para aproximarse y grita:

-Los del mercante ¿Hay alguien?
-Al grito se asoman tres tripulantes
-¿Disculpen? ¿Podría Uds. ayudarme? He quedado de verme a las 7 de la tarde con un amigo, llevo media hora de retraso y no se donde me encuentro.
- Claro que si, le contesta uno desde el alerón. Se encuentra Ud. en un yate de la lista septima, en latitud: 000º 02' Este y longitud 39º 57' Norte, abatiendo al SSE a medio nudo, son las 1834 UTC y el ocaso será en 22 minutos.
- ¿Es Ud. el Capitán? verdad? - pregunta el del yate.
- Si señor, lo soy ¿como lo adivino?
- Es simple, porque todo lo que ha dicho es técnicamente correcto, pero prácticamente inútil. Continuo perdido y voy a llegar tarde a mi cita ineludible porque no se que hacer con su información.
- Y Ud. ¿es político?
- Si señor. ¿Como lo supo?
- Es muy simple. No sabe ni donde está, ni para donde va, ha hecho una promesa que no puede cumplir y espera que otro le resuelva el problema. De hecho, se halla exactamente en la misma situación en la que estaba antes de encontrarnos, salvo que ahora, por alguna extraña razón... ¡¡¡la culpa es nuestra!!!


La barca

Para la botadura de una moderna barca de pesca de más de 1500 C.V., tripulación exigua y tremenda capacidadd extractiva, el armador y patrón avisa al cura para que bendiga el nombre y las posteriores singladuras:
-¿Qué nombre le vas a poner, hijo?.
-Pues yo había pensado, señor cura, en "Que Pesque Dios".
-No, hijo mío, no me parece un buen nombre. Piensa en otro.
-Pues entonces "Remedios", señor cura.
-Eso está mejor. ¿Es quizá el nombre de alguna pariente tuya?.
-No, es que he pensado que ya que no pesca, al menos que reme, que al precio que está el gasoil va a hacer falta.


 

Diagrama Universal para resolver problemas

Diagrama para resolver problemas

Varada
 
Marinos Mercantes 
1998 - 2008