MAS DE CORSARIOS

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PATACHE
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MAS DE CORSARIOS

Mensaje por PATACHE » Mié 02 Jun 2004 17:41

A tenor de lo que nuestro amigo Lukorriaga nos describe como consiguió –con todos los derechos- la patente de corso el ciudadano Don Nicolás de Arrótegui y Gaztañaga en este relato se hace mención de otros piratas vascos establecidos allá por los caladeros de bacalao de Terranova allá por el siglo XV.

En el segundo tercio del siglo XVI algunas fuentes documentales apuntan a que salían del Reino de España para la pesca del bacalao unos doscientos buques, que este oficio ocupaba en la mar a seis mil personas y que eran principalmente de los puertos de Laredo, Castro-Urdiales, Rivadesella, Luarca, Lekeitio, San Sebastián, Avilés, Bermeo, Deva, Santander, San Vicente de la Barquera, Plencia. Etcétera.
Algunos ejemplos extraordinarios -como el de 1600 del Ayuntamiento de Motrico, que tiene que sus pender sus sesiones por falta de quórum ya que sus concejales se encuentran en Terranova- es ilustrativo. En Pasajes, pocos años después, el 15 de enero de 1625, había fondeados 41 barcos, 295 chalupas en la cubiertas de éstos y 1475 marineros; bien es verdad que a lo largo del tiempo, como veremos los números cambian y en 1681 la dura competencia con los ingleses y holandeses, con flotas más poderosas, cambian las tornas y del puerto de San Sebastián salen únicamente trece barcos con 550 hombres; como estos cambios son frecuentes a lo largo del período que estudiamos, los documentos nos servirán de guía a través del tiempo.

También hay que tener en cuenta, que se cita el puerto de Bilbao (Vizcaya), que dentro de las tripulaciones que partían de éste podían ir marineros cántabros y asturianos, de la misma forma que en el de Pasajes (Guipúzcoa) se mezclan en determinadas épocas barcos y marinería laburdinos (vascos franceses) con guipuzcoanos -y a la inversa-, por lo que, según de dónde sea el autor que escribe y los años en que lo hace, al referirse a los vascos puede estar citando a los labortanos, labortanos (vascos franceses) y gipuzkoanos o vizcaínos y gipuzkoanos (vascos españoles).

Podemos agregar una segunda historia de esta zona pesquera en Atlántico Norte donde los pescadores franceses ejercieron una gran influencia eran fustigados por los piratas vascos: como se relata a continuación.

Este retazo de historia nos confirma la gran influencia francesa tuvo en estos caladeros. Ya que desde el siglo XV venían a fondear barcos franceses en la rada de Saint Pierre, llamada también Barachois. Habitantes de Saint Malo, casi todos corsarios, vienen a establecerse sedentariamente un siglo después, mientras sus colegas, los piratas guipuzcoanos, dirigidos por Juan de Erauso, Miguel de Zaldivia, Martín Ochoa y otros, tratan de requisarles el bacalao y los barcos. Saint Pierre se convierte en el segundo puerto francés de la región de los grandes bancos, después de Placencia (Plaisance), la capital de la colonia de Terranova. Atacada y saqueada por los piratas varias veces a finales del siglo XVII, a principios del siglo XVIII el archipiélago es cedido por el Trato de Utrech, el mismo que cedió Gibraltar, en 1713 a Inglaterra juntamente con Terranova. El Tratado de París, que pone fin a la Guerra de los Siete Años, cede a Inglaterra todos los territorios de Nueva Francia (Canadá. Isla Royale, etc.) En tanto que las islas de Saint Pierre y Miquelon son devueltas a Francia conservando íntegros sus derechos sobre el French Shore (Costa Francesa en Terranova). Saint Pierre se convierte en base de refugio para las naves de la metrópoli y centro de pesca muy dinámico que suministra principalmente a las Antillas. Se aparejan doris, chalupas y sobre todo numerosas goletas, como en Gloucester, para ir a pescar a los bancos. El pescado se salaba ligeramente a bordo para luego ser secado sobre la grava de las playas, en particular las de Miquelon y del Perro o Chien. En invierno, cuando se paralizaba la pesca errante, llegó a contarse en la rada de Barachois a finales del XIX más de doscientas goletas. Un verdadero bosque de palos meciéndose en la bahía, Compañías metropolitanas, principalmente de Burdeos, enviaban al archipiélago grandes vapores para recoger el bacalao seco y traerlo a Europa, sólo la llegada de los arrastreros consiguió hacer declinar esta actividad local. En 1914 quedaban únicamente veinticuatro goletas en Saint Pierre. Continuó la pesca, la “petite peche”, de bajura con doris y chalupas, pero el emporio anterior quedó arruinado.
Un afectuoso saludo para Lukorriaga, Rigel y aquellos que se interesen por este tipo de relatos.
Patache

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