Lukigorria y amigos todos. Prácticos

Un buen sitio para la tertulia y comentario distendido y amable sobre acontecimientos presentes e incluso pasados.
Responder
PATACHE
Piloto 1º
Piloto 1º
Mensajes: 116
Registrado: Dom 14 Dic 2003 9:12
Titulación: Agregado

Mensaje por PATACHE » Lun 10 May 2004 17:25

Gracias por el recibimiento amigo Rigel, gracias también a Lukorriaga y a Iñigo por la bienvenida que me habéis brindado por mi retorno al foro; pero seguimos en periodo de rehabilitación, por prescripción facultativa, hoy me han cambiado el tratamiento
-corrientes que llaman, no me han dicho nada aun de aplicarme la “valvulina-.
Recibe un afectuoso saludo lo mismo a los demás foreros que vayan leyendo estos relatos que no llevan mas malicia que el animo de entretener, bien sea en La Toldilla bien sea en el Pub.
Historia de la Guerra Naval en Euskadi, (6 vol.). Editorial Amigos del Libro Vasco, Echevarri, 1984-86. Efectivamente Rigel mis relatos, (algunos), salen de bibliografías y tecleamos aquello que nos parece interesante; desde la propia opinión del “escritor”, hay mucho escrito sobre la mar y aún queda mucho por escribir a un nivel entendible y al gusto de las gentes de mar que saben mucho de ella y no sabemos expresarlo, así que tecleamos aquello; lo que a continuación escribo.
Este relato histórico tiene su intríngulis y nos dice algo de lo que hoy esta ocurriendo: de cómo se hacían ricos aquellos que decidían ingresar en el club de los navieros como fue el caso de Gustaf Erikson, capitán de la marina mercante allá en la segunda década del siglo XX; o sea, el asunto de la explotación del hombre de la mar no es nuevo y aún sigue vigente.
La geografía ha forjado entre los habitantes de las Aland una raza de marinos. El número de islas e islotes del enjambre que forman a la entrada del golfo de Botnia es de 6554, pero sólo unas 80 están habitadas. Abunda en ellas la madera y el cáñamo, que desde tiempos remotos les permitió construir y aparejar pequeños cúteres, en los cuales esta verdadera comunidad de agricultores y navegantes exportaban a Estocolmo y Abo los productos de la tierra y de la mar. Con el tiempo fueron haciendo embarcaciones mayores, y ya son goletas y bergantines con los que pueden efectuar un tráfico en mayor escala, y así llegan a conseguir una flota importante, que termina siendo destruida por los ingleses en Bomarsund el año 1854. Vuelven los isleños a trabajar sin descanso: el agricultor es marinero a la vez, y como aquí, cuando se habla del bosque cercano se trata frecuentemente de otra isla, también para éstos la mar es elemento de unión y de vida, como lo es para el pescador y todas las gentes que antes de llegar la estación invernal embarcan con su familia, trasladándose a puertos de Suecia y Finlandia, donde venden sin prisa, en el transcurso de la misma, leña, mantequilla y salazones.
Al sobrevenir la guerra de 1914, ascendía a una treintena el número de grandes unidades de la flota de altura de las islas Aland, tierra cedida por Suecia a Rusia hacía más de un siglo. Y ahora iba a sufrir de nuevo aquélla grandes pérdidas, entre las que se cuentan ocho sólo en el mes de mayo de 1917. Para resguardarlos de los ataques de los submarinos alemanes, así como para reducir las primas del seguro, fueron enviados a navegar por el Pacífico casi toda su flota de altura. Terminada la guerra, el archipiélago de las Aland es agregado a Finlandia, y de la ilimitada obstinación de los naturales por su marina nace otra flota, cuyo principal impulsor es Gustaf Erikson, capitán de la marina mercante, que había comenzado a navegar como mozo de cámara; se convirtió en armador al comprar el “Herzogin Cecilie” por 20 000 dólares, siendo también su primera pérdida cuando naufragó en la costa de Devon, la noche del 24.4.1935, en viaje de regreso a Australia, cargado de trigo.
Poco después adquiere el “Lawhill”, que de los veleros de estos tiempos es el que obtuvo un fletamento mayor, y bajo esta forma de compras sucesivas llega Erikson a constituir la flota de vela más importante del mundo, con once barcas de cuatro palos, siete bricbarcas, una fragata, tres bergantines y cinco bergantín-goletas. ¿Cómo pueden sostenerse estos barcos cuando en otras marinas resultan de explotación ruinosa?, le pregunta un periodista del ramo a tan insigne armador. Muy sencillamente contesta: con tripulaciones reducidísimas y mal pagadas, cosa imposible allá donde existe una legislación que impide su funcionamiento en tales condiciones.
Además, un gran número de alumnos de náutica embarcaban aquí, ocupando plazas de marinero sin sueldo, con objeto de efectuar las prácticas de navegación a vela, y aun, otros extranjeros llegaban a pagar a la naviera de mi propiedad cantidades del orden de 250 dólares.
La última compra de Erikson fue el bricbarca americano de cuatro palos “Moshulu”, amarrada desde 1928 en Puget Sound. Había sido construida en el año 1904 con el nombre de “Kurt”, dedicándose, mientras permaneció bajo bandera alemana, casi siempre al transporte de nitrato de Chile. En los comienzos de la guerra de 1914 buscó refugio en Astoria, pero al tomar parte los americanos en la contienda fue requisada y transferida al Shipping Board para navegar por el Pacifico. En 1922 la adquirió la “Nelson Company”, de San Francisco, y ésta Erikson en 1935, siendo con sus 3121 toneladas brutas y 103 metros de eslora, con la “Passat”, las dos mayores de cuantas poseía. Los viajes más rápidos que hizo fueron de Hong Kong a San Francisco en 86 días, en 1919, andando 400 millas en una sola singladura, y otro en 1927, de Portland a Melbourne, en 93 días.
En la flota de Erikson ha habido sesenta veleros sin motor auxiliar. Las fragatas y bricbarcas superiores2000 toneladas que ha poseído son las siguientes:
“Viking”,”Pommern” “ Archibald Rusell”, “Ponape”, “Penang” “Moshulu”, “Herzogin” “Cecilie”, “Passat”, “Parma”, “Pamir”, “Lawhill”, “Olivebank” y “L’Avenir”.
La fragata “L’Avenir”, anterior buque escuela belga, la adquirió Erikson en 1932 por 3500 libras esterlinas, destinándola los meses de verano a efectuar cruceros turísticos por el Báltico, pues tenía camarotes para setenta pasajeros. En las travesías a Australia también los embarcaba hasta las islas Madera. En 1937 la vendió de nuevo a la “Hamburg Amerika Linie”, que la rebautizó con el nombre de “Admira Karpfanger”, destinandola a buque escuela. Otro dia seguiremos hablando sobre los grandes buques a vela -Clíperes- que surcaron los mares y escribieron una gloriosa pagina en la historia para sus tripulaciones que al fin y al cabo; como siempre, son las que hacen que los barcos funcionen en la mar.
Saludos Cordiales
Patache

PATACHE
Piloto 1º
Piloto 1º
Mensajes: 116
Registrado: Dom 14 Dic 2003 9:12
Titulación: Agregado

Mensaje por PATACHE » Mié 12 May 2004 18:15

Leyendo con atención el relato de nuestro amigo Rigel, nada mas real en la vida cotidiana del marino de aquellos entonces; pero siempre no ha sido así, desde el punto de vista de algunos avispados negociantes Empresarios de Enseñanzas Náuticas, para atraer pobres e inocentes incautos a sus Academias de Enseñanzas Náuticas Superiores se servian del siguiente eslogan con que anunciaban sus servicios a finales de la década de los 50 del pasado siglo XX, cierta academia madrileña -reconocida oficialmente- dedicada a la preparación de titulados de la Marina mercante en sus diferentes especialidades Puente, Máquinas y Radio- telegrafía. Anunciaba en la prensa los cursos que impartía utilizando este original reclamo:

“¡VISTOSOS UNIFORMES!’. PAISAJES EXOTICOS!, ¡HERMOSAS MUJERES!...”

Junto a la enumeración de los títulos para cuya obtención prepara ese centro a sus alumnos y destacando claramente en el recuadro, un apuesto oficial, en uniforme de verano, oteaba expectante un fondo tropical. Más o menos cercano, de playa y cocoteros. El uniforme es algo que por estas latitudes ha tenido siempre un cierto poder de convocatoria. ¡Cuanto más si a su vistosidad se unen el exotismo de tierras lejanas y el esplendor le hermosas mujeres! Me consta que no son pocos los hoy titulados que sintieron nacer su “vocación” conmovidos por una tan desdichada publicidad. El ancho mito de la vida en la mar cobraba impulso una vez más, movido ahora precisamente por quienes deberían sentirse más obligados a destruirlo. Nostálgicos de pasadas glorias imperiales, equivocadamente ilusionados, ciertos jovencitos se echaban a navegar creyendo que con ellos recomenzaba la época de los descubrimientos, de los largos y misteriosos viajes de circunnavegación y de los enriquecimientos fáciles y súbitos. Se iban esperando emular, al menos, las hazañas de los héroes marineros de Salgari, Verne o Conrad*, u otras literaturas por el estilo.
Recordando quizá el caso del H. M. S. “Bounty”, soñaban con travesías plenas de acontecimientos, con recaladas en remotas islas de un verdor lujuriante, con el delirio de los festejos, de los agasajos con que serian recibidos en esos lejanos lugares. En su bisoñez no reparaban en que sus compañeros de a bordo -unos pocos con titulo superior y la mayor parte sin estudios en absoluto- estaba muy lejos de sentir la misma inútil e infantil ilusión. Simplemente, padecían la vida en la mar por no poder vender su fuerza de trabajo en tierra firme. Tampoco aquellos jóvenes parecían saber que el mito marino, que envuelve tanto al medio como al hombre, tiene una cara, quizá la más extendida, que en nada favorece a este último.
Sin embargo, pronto acabarían constatando la verdad del camino que elegían. Se percatarían de que se habla mucho de la mar, pero siempre para disfrazarla. A ella y a los hombres que viven en ella. Y es que entre los dichos y los hechos hay un abismo que sólo el marino -único interesado, por otra parte- está en condiciones de conocer y desvelar. Tal como Rigel nos describe en su relato, un episodio mas, de los muchos que habrá vivido a lo largo de su vida en la mar.

Recibir un cordial saludo.

*Aunque debemos reconocer que Joseph Conrad de origen polaco, fue Primer Oficial del clíper “TORRENS” de 1335 DW. Construido en acero y madera, allá por el año 1893 y en sus relatos no refleja nada de las virguerías anunciadas por la referida academia; si no, de la dura y peligrosa vida que padecían los hombres de mar en aquellos lejanos tiempos abriedo las rutas comerciales mas imprtantes del comercio maritímo mundial.

Rigel
Segundo
Segundo
Mensajes: 325
Registrado: Dom 30 Nov 2003 13:57

Chata Royal Sovering

Mensaje por Rigel » Mié 12 May 2004 19:57

Gracias Patache, precisamente algo de lo que cuentas le ocurrió a un muchacho engañado por esa propaganda.
Por aquel entonces ya estaba en condiciones de intentar desasnar al que no sabe, tal como antaño lo hicieron conmigo, y tenía a mi cargo un muchacho recién salido de la Náutica como agregado, pertenecía a una acomodada familia en una ciudad del interior sin mar a la vista, pero una película de Gary Cooper y un atractivo anuncio de una Academia que impartía los estudios de náutica, echó por tierra todo lo que esperaban de él sus padres, y se matriculó por libre en la Escuela de Cádiz.
Íbamos navegando cerrados en niebla, no llevábamos radar, ni sabía el "viejo" que eso existía, pues opinaba que lo bueno para un capitán era, vista y oído recalábamos en estas condiciones a la chata Royal Sovereing y estabamos en el puente, el que" suscribe" el, agregado y naturalmente el Capi, un colérico elanchoviano, pero gran profesional y muy buena persona. Pitada va y pitada viene, era el agregado el encargado de tirar del silbato, todos muy preocupados y muy atentos a la proa, la sonda iba subiendo alarmantemente. Para ir bien la chata tenía que salir por estribor, si mal no lo recuerdo, de lo contrario la embarrancada estaba asegurada, de repente suena la voz del muchacho que estaba en babor, señalando y agitando el brazo, dijo chillando --¡¡POR ALLÍ, POR ALLÍ SE VE!!--, el capitán se le aflojaron las rodillas, y quedó sin habla, yo que estaba más cerca lo sostuve para que no doblara, todos esperábamos la fatídica embarrancada y de repente vuelve a oírse la voz del chico—UNA GAVIOTA—momentos después oímos el tremendo gemido de la chata por estribor y un poco adelante la luz a menos de cuarto de milla, íbamos bien.
Años después de éste acontecimiento, me encontré por la Ramblas a este adolescente, ahora un hombre hecho y derecho, agradeciéndome nuevamente la doble condición de estar vivo, salvándole de las iras del viejo y la de ser un buen cura en la Iglesia del Carmen, esa que está colindante con la Rambla de la Flores. Un saludo amigos

PATACHE
Piloto 1º
Piloto 1º
Mensajes: 116
Registrado: Dom 14 Dic 2003 9:12
Titulación: Agregado

MAS DE AGREGADOS

Mensaje por PATACHE » Mar 25 May 2004 8:42

HISTORIA DE UN AGREGADO MAQUINAS
Recordando los viejos tiempos de mis/nuestras andanzas por allá, en los Grandes Bancos de Terranova se comentaba con gran aprecio la hazaña protagonizada por uno de sus tripulantes, un Agregado de Máquinas lo que aquí a pesar del transcurso del tiempo pasado vemos que abordo, en la mar, todos somos necesarios.

A las once de la mañana se capto por Morse un S.0.S. del buque de PYSBE “Tifón” en el que daba su posición y pedía ayuda porque había sufrido un abordaje y tenía una vía de agua con riesgo de hundimiento. y que habían sido abordados por un arastrero portugués llamado “Invicta”. El “Tifón” se trataba de un barco moderno, construido en la Naval de Sestao, botado en 1942.

A continuación comienza la hazaña del agregado de máquinas según se relató por aquellos mentideros a bordo de casi todos los bacaladeros que faenaban en los Grandes Bancos, puertos de recalada, como Saint Jonh’s , Saint Pierre Miquelon, Halifax, Corner Brooks etc, todos los del entorno geográfico de la zona pesca que son muchos y en cualquier momento podríamos estar dentro de uno de ellos, uno, o varios bacaladeros; por aquello de que, “Barco con tormenta en cualquier puerto entra”. Y conste que las había y muy gordas a veces estábamos tan lejos pescado como por ejemplo Flemish Bank o Cap que habia hacer la capa allá mismo. El puerto mas cercano de ese banco de pesca -que daba muy buen bacalao, dicho sea de paso- era Saint Jonh’s a unas 350 millas de distancia.


El Invicta se montó encima del Tifón como un perro monta a una perra y durante un rato muy largo estuvo empujando, navegando ambos barcos unidos por la aleta. El golpe produjo una gran grieta en las planchas del forro de la sala de máquinas por la que se podía ver el mar. y a medio metro por debajo de la línea de flotación otra fisura por la que entraba abundante agua inundando la sala de máquinas. No se sabe cómo, pero alguien dio marcha avante sin razón para ello y fue entonces cuando el Tifón comenzó a separase del Invicta. Los dos engrasadores que estaban de guardia escaparon escaleras arriba para explicar lo ocurrido. Entre unas explicaciones y otras pasaron más de quince minutos, y mientras tanto, la sala de máquinas inundándose y el Tifón avanzando a poca máquina. Situación peligrosa porque impedía largar los botes salvavidas e incluso abarloar a otros barcos. Iba en el barco, en calidad de alumno de máquinas, un joven de 29 años al que le había costado mucho terminar la carrera y que parecía estar siempre despistado, se encontraba durmiendo en el momento del impacto. Se despertó con el impacto y en calzoncillos y camiseta salió del camarote, medio dormido todavía, para conocer la razón del impacto y el desorden reinante.

Consiguió preguntar al marmitón de a bordo y éste muy nervioso cogiéndole por la camiseta le dijo: “; ¡Baja ahora mismo a máquina y para el barco! Nos hundimos y con el barco andando no podremos saltar a los botes. ¡Baja ahora mismo!”. El agregado reacciono de inmediato y bajó a la máquina dándose cuenta de la situación y se metió en el agua que le llegaba a la cintura sin ningún remilgo, tomó el mando de parar el barco y tuvo tiempo todavía de dirigirse al teléfono para señalar al puente que el motor estaba parado. Subió descalzo y empapado a la cámara donde se encontró al Jefe de Máquinas que le preguntó: “¿haces descalzo, mojado y con esa pinta? Vístete que nos hundimos”, y nuestro agregado, que con la mojadura había recuperado la conciencia de la situación, respondió a su jefe: “Todavía no. Acabo de parar el barco para poder largar los botes. Si no me despierto estaríamos todos en el fondo”.

Esta situación ha sido muy comentada y no ha dejado muy bien a algunos oficiales. Otros que habían saltado a los botes antes de tiempo y al darse cuenta de su “huida” alguno de ellos volvió a bordo una vez comprobado que el barco no se iba a hundir inmediatamente.

Responder