Progreso. Lukigorria y amigos

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Rigel
Segundo
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Progreso. Lukigorria y amigos

Mensaje por Rigel » Dom 28 Dic 2003 12:14

Nosotros los veteranos hemos podido disfrutar de los descubrimientos tecnológicos aplicados a la navegación mercante de una forma lenta pero inexorable, pese a la reticencia de los armadores en montar a bordo modernos equipos de ayudas a la navegación, en complicidad de muchos “viejos” que le decían al armador para congraciarse --¿radar? vista y oído, eso es lo importante--. Cuando empecé a navegar en el 47 el compás del timonel iba por cuartas y el magistral por cuadrantales, por sonda un pedazo de plomo con un poco de sebo para averiguar clase de fondo, navegando con niebla por el Canal de la Mancha, buscábamos fondo, ancla y a tocar la campana. Un día en Bilbao nos montaron un radiogoniómetro, ¡qué alegría ver ese aparato en la derrota!(solamente era manejado por el telegrafista) morbosamente ya estaba deseando vernos cerrados en niebla marcando la chata Texel camino de Emdem. En uno de mis embarques me encuentro en la derrota una ¡sonda!, de esas que había que darle cuerda con un manubrio para la neón girase a velocidad sincrónica, que bueno, ya no tenía que ir el contramaestre con la sonda en la mano, y casi sin darme cuenta—ya más adelante—nos montaron en Nueva York un radar RCA con 50 válvulas incluida el magnetrón ,y un TRC de seis pulgadas que se veía a través de una gran lupa ¡el progreso entraba en mi vida!, de que manera presumía en Musel ante mis colegas de aquélla torre que se erguía magistral por encima del puente. Un buen día embarco en uno y cuando subo al puente, casi se me paraliza el corazón, frente al timón me encuentro el repetidor de una aguja giroscópica Sperry, esa noche no dormí pensando en la guardia que me esperaba y además con piloto automático, el timonel limpiando pinturas, impensable. Llegó el triste momento en que dejé mi fiel y viejo sextante Plath en casa, sin darme cuenta me veo leyendo habidamente el libro de instrucciones de un receptor LORAN A y C, luego un Decca, un OMEGA....acabo de entrar—me dije jubiloso—en la navegación hiperbólica, siguiendo con el bendito progreso un GPS encima de le mesa del cuarto de derrota. Se acabó darle al manubrio de la sonda. Un abrazo amigo Lukigorria y contertulios, por cierto en mi anterior tuve un lamentable “lapsus mentis”, respecto al famoso matemático italiano Cagnoli, dije francés pero me refería a la publicación del libro, y sobre Fontecha bailé los números y quise decir 1880. Hasta siempre José Luis estaré unos día fuera de mi QTH (localidad). No te olvides de Chús.

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