|
¿Y cuando había que desmontar un inyector y no había manera de desenroscar la tuerca para poder extraer la tobera? Pues nada, "tratamiento térmico", soplete y vámonos que nos vamos.
Es una pena que en las escuelas, perdón en las Facultades de Naútica, no se enseñe este noble "arte" o al menos en la mía nunca oí ni por asomo eso de "hacer inyectores".
Yo los tuve que aprender de alumno y perfeccionar en mis primeros contratos en Trasmediterranea, y precisamente fue un caldereta quien me enseñó a hacer inyectores de auxiliares, concretamente del BAZÁN-MAN, que tenían una mala leche...
Las reglas básicas son siempre las que se han mencionado antes, es decir, limpieza, paciencia y ciencia o arte.
El instrumental que usaba el caldereta eran: trapitos blancos cortados todos del mismo tamaño, pinza para trincar la aguja por el tetón, pasta de navaja, pasta gris o verde para esmerilar, bote de Nettol o Sidol, mármoles pequeños que no eran más que las "lentejas" de las bombas de inyección que las usaba para esmerilar el asiento de la "caña" del inyector, el mármol grande..... y muchas horas de dedicación, de cabreo al desmontar porque no "roncaba", etc.
En los barcos en los que he estado últimamente, no se hacían inyectores a bordo. Se mandaban a un taller a tierra. Intenté hacerlos a bordo, estando de primero de maquinas en el ultimo barco, pero siempre chocaba con el que está por encima: "No vengas tú a cambiar las cosas". "aquí nunca se han hecho a bordo", ""no hay piezas de respeto", "aquí siempre se mandan a tierra", etc. En fin, para que voy a seguir hablando de ese barco. La ley del mínimo esfuerzo si tenemos en cuenta que el jefe de máquinas de ese barco en su vida había hecho un inyector.
He conocido alumnos y segundos recién salidos que n.p.i. de saber como se hacen, y se venian a mi guardia para que les enseñara a hacerlos.
Me decía un jefe de máquinas que siempre que los resortes de los inyectores rompen es por dos motivos: uno por desgaste y otro por el agua en el combustible, pues como consecuencia del agua pierden el temple y parten.
Efectivamente, otro aliado del alumno y del segundo eran las válvulas de los compresores que habia que esmerilar con pasta sobre el mármol haciendo muchos "8" y después hacerles la prueba del gasoil para comprobar que había estanqueidad.
|