Han pasado 10 años desde el Prestige, alguno más desde el Erika y la normativa marítima europea ha evolucionado tras aquellos accidentes. En 2007, el caso del MSC Napoli, medio partido en la zona de responsabilidad francesa y su posterior varada intencionada en una zona de especial interés medioambiental de la costa británica, hacía presagiar que los paquetes legislativos y las reformas garantizaban una respuesta global para todos los países europeos donde el interés general prevalecía.
Pero el accidente del MSC Flamina viene a dejar constancia que poco se ha avanzado desde hace 10 años a nivel europeo, puede ser que los ingleses hayan olvidado las lecciones aprendidas de Lord Donaldson, y que el resto de la comunidad marítima sigue a remolque de éstos, en cualquier caso, el espectáculo de este verano del porta contenedores MSC Flamina debería hacer saltar las alarmas, primero por los tres marinos muertos y luego porque se tuvo casi dos meses a un portacontenedores de casi 7000 Teus dando vueltas en el Atlántico.
El Reino Unido, Irlanda, Francia, España, Portugal, Bélgica y los Países Bajos se negaron a aceptar el barco y finalmente fue llevado a Alemania, que era el país de su pabellón. Los ingleses, que ya habían lidiado con el MSC Napoli y sus contenedores con cargas no declaradas, decían que les faltaba suficiente información sobre el estado del buque y de la carga que aún ardía, y sin esa información no iba a tomar una decisión, y si esos eran los que estaban más cerca se escurrían pues que se iba a esperar del resto. Para redondear, el barco estaba fuera de aguas, la normativa europea solo estaba pensada para cuando pasa en casa pero este accidente era “allí en medio” y allí en medio solo se veía la bandera alemana en la popa del barco. Por otra parte, los salvadores cobraban un fijo por día de trabajo, no había “no cure, no pay”, si se alargaba el salvamento tampoco iban a entrar en pérdidas precisamente.
El resultado es que a Europa le queda mucho por andar, igual falta la figura de un SOSREP europeo y una verdadera política global frente a los problemas en la mar.




